Problemas, soluciones y métodos–¿Qué es el “diseño” y el “pensamiento de diseño”?

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¿Diseño?

Algunas personas proponen al diseño como algo vernáculo, inherente a las personas: “todo es diseño.” Una receta, un mueble, un atuendo, una fórmula. El diseño es inherente a la vida. ¿En qué punto se convirtió en algo exclusivo de los llamados “diseñadores”? ¿Cómo pasó a ser un “talento” o “don”?

A través de entrevistas, observaciones, estudios, simulaciones y reflexiones se ha logrado tener insights de lo que el proceso de “diseño” de los “diseñadores” es, pero ¿qué es el diseño?

Etimológicamente la palabra “diseño” viene del italiano “disegno” que a su vez viene del griego, donde descompuesta la palabra significa “dar signo”: de alguna forma el diseño visibiliza –designa– los problemas, a través de sus soluciones. Por otro lado, “ingeniería” viene de la palabra “engineer” en inglés, que significa “persona que se encarga de motores”, donde etimológicamente “engineer” proviene del latin “ingenium”: talento, o dispositivo.

Entendemos al diseño como una disciplina práctica, mientras que a la ingeniería como una teórica con aplicaciones prácticas, sin embargo, ambas son de alguna forma prácticas teóricas con aplicaciones prácticas: el problema yace en la concepción del diseño en el consciente colectivo.

Por otro lado, también entendemos al diseño como una disciplina ligada íntimamente a lo sensorial, con un foco especial en lo visual. Para muchos, lo sublime es diseño, mientras que lo feo no. Dada la naturaleza subjetiva de estas consideraciones y su sesgo en sólo una parte de lo que significa la experiencia sensorial, se hace fácil evidenciar que de hecho el diseño no es eso, y que limitarlo a estos parámetros nos hace obviar los procesos que yacen bajo todo lo hecho y de paso invalida la experiencia de los no videntes, por ejemplo: ¿No es una canción el resultado de un proceso de diseño? ¿Un perfume y cada una de sus notas una solución a lo fétido? No es que el diseño no tenga que ver con lo visual, si no que lo visual es una consideración, de muchas, del diseño. El proceso en sí detrás de cada solución es diseño, pero se acerca más a nuestro concepto de ingeniería que de diseño. En nuestra sociedad, el diseño es la solución, no el proceso, puesto que eso es ingeniería. Los ingenieros piensan, los diseñadores hacen.

¿Design Thinking?

Entonces, ¿qué es el design thinking? Es la actividad de encontrar soluciones a problemas no desde las soluciones en si mismas, si no desde el proceso para llegar a ellas, seas ingeniero, diseñador, médico, chef, secretaria o simplemente, tú.

Discernir entre los planes de acción (posibles soluciones) más apropiados dada una situación y un público objetivo (empatía) es un acto ingenieril y de diseño a la vez, por ejemplo, y eso es, o al menos podría ser, design thinking.

Si bien se asocia una suerte de genialidad a ingenieros y diseñadores famosos, esa misma genialidad está de hecho presente en cada uno de nosotros y aplicada en cada cosa que hacemos en nuestro día a día, quizás con procesos más o menos complejos, pero en esa misma variedad está la riqueza del pensamiento y la humanidad de nuestro quehacer.

Dado un punto de partida, una condición o requerimiento, el trabajo de diseño implica llevar a cabo una solución, una de una miríada de otras posibles, y ese proceso implica un “pensamiento de diseño”. El origen de la solución en sí, además de lo definido por el requerimiento, tiene que ver tanto con eso como con el “diseñador” entendido no como el profesional, si no como una persona determinada en una situación de resolución de un problema determinado. El bagaje de esa persona orienta a su solución por un camino determinado, sin embargo el bagaje es limitado, y la miríada de soluciones se ven reducidas, siendo aún un abanico de posibilidades enormes.

No existe un consenso entre lo que el ‘design thinking’ realmente es, pero si existe una distinción entre este tipo de pensamiento y otros. Herbert Simon, recipiente del premio Nobel de economía en 1978, psicólogo, cientista política y sociólogo, entre una serie de otras profesiones y oficios, en su libro “The Sciences of the Artificial” distingue el pensamiento crítico como un proceso analítico de “deconstrucción” de ideas, y al de diseño como uno de “construcción” de ideas.

Otra postura analiza al “design thinking” desde los tipos de razonamiento. Si el razonamiento deductivo lleva lo general a lo particular y el inductivo lo particular a lo general, ¿que hace el pensamiento de “diseño”? Una posible respuesta a esto es la del pensamiento abductivo: este lleva parte de lo particular y demuestre que puede funcionar en lo general, sujeto a la aceptación o rechazo post-sociabilización. Otra propuesta del tipo de pensamiento de diseño es pensamiento productivo, teniendo en cuenta que el diseño en sí es una respuesta a un problema para el que es necesario producir una solución.

El concepto clave del razonamiento abductivo es la información limitada de la que se dispone y que guía el actuar de quien lo ejerce. Quizás, teniendo información más completa sería posible una mejor solución, pero dadas las circunstancias y recursos que disponibles, un acto de diseño precedido por pensamiento de diseño intentará llegar a la solución más efectiva con ellos, es decir, se trabaja heuristicamente.

Entender y vivir este tipo de actos, a pesar de su efectividad relativa con otras situaciones, implica un concepto central al momento de hablar de design thinking: la empatía. Si entendemos a la empatía como la capacidad de entender y aceptar sentimientos ajenos, debemos entender también la flexibilidad de los mismos, que nos lleva a otro concepto importante del design thinking: lo perceptual. Las percepciones son guiadas por nuestro contexto y bagaje, a la vez que son, al igual que los sentimientos, flexibles. Impresiones consecutivas forman percepciones que nos ayudan a dar sentido a lo que nos rodea y construir soluciones al momento de enfrentarnos a un problema, soluciones que son sujetas también a impresiones y percepciones posteriores, evidenciando la naturaleza mutable de una misma solución sujeta a las percepciones de ella de distintas personas con distintas perspectivas a través del tiempo, que a su vez nos muestra la naturaleza incierta de las soluciones: lo que un momento determinado resulta aceptable, puede no serlo posterior o anterior a ese momento.

Un “buen diseñador”, entonces, debe saber adaptarse a la incertidumbre propia del trabajo de “diseño”, incertidumbre que cubre todo el proceso donde se desarrolla una solución, además de la solución en sí.

Estructuras

Más allá de la clasificación de las actividades en las que nos movemos, existen formas de reducir la incertidumbre: métodos de investigación que levantan información más certera si hablamos de “incertidumbre externa”, pero también formas de reducir la incertidumbre interna, por ejemplo, creando analogías entre situaciones, escribiendo o bocetando ideas: dada nuestra capacidad limitada de retención de ideas, este tipo de recursos emergen como soluciones donde podemos, temporalmente, almacenar más información, donde el proceso en sí de escribir o dibujar también sirve como una síntesis de la idea misma, que permite su interpretación y sucesiva reinterpretación continua, llevando a nuevas formas de entendimiento de una misma.

Dada la flexibilidad e incertidumbre natural de los problemas, que muchas veces ni siquiera se encuentran formulados al momento de enfrentarlos, y de las soluciones, cuya calidad de producto satisfactorio también se ve sujeta al espacio–tiempo y las personas que las viven y evalúan, resulta sumamente difícil definir lo que es el “design thinking”. Horst Rittel, teorísta del diseño, propone que enfrentar y definir al diseño y sus problemas desde una perspectiva racional tradicional no es suficiente, en vez de eso propone soluciones y perspectivas de “segunda generación” que reconocen las superposiciones, contradicciones y paradojas de cada parte del conjunto que conocemos como “design thinking” y sus problemas, que el definía como “wicked” (malvado o perverso en inglés), debido a la interdependencia de los factores que hacen el problema y como sus relaciones usualmente llevaban a nuevos y más complejos problemas, en vez de soluciones.

Otra forma de reducir la incertidumbre es a través de la aplicación de procesos estandarizados que guían y orientan el proceso de diseño en sí, donde existen pasos claramente definidos que llevan al producto final: El Royal British Institute of Architects propuso un proceso de cuatro etapas: asimilación, estudio general, desarrollo y comunicación, etapas que sin embargo son una simplificación de un modelo mucho más complejo que detallan en su libro guía. Por otro lado, en How Designers Think de Bryan Lawson, se establece un proceso generalizado: análisis, síntesis y evaluación, donde respecto a este mismo proceso Nigel Cross, investigador británico sobre diseño, asegura que mientras que la ingeniería tiende al análisis, el diseño a la síntesis.

En su libro, The Ten Faces of Innovation, Tom Kelley, director general de IDEO, propone una visión respecto a 10 arquetipos personales a través de los cuales las personas que componen la misma se mueven, arquetipos que fomentan el design thinking en una organización, divididos en tres categorías: las personalidades que aprenden, las que organizan y las que construyen. Si bien cada una de estas personalidades tiene rasgos característicos, todas se guían en mayor o menor grado por conceptos como el cuidado en las personas, el orden, el trabajo en equipo y la co–creación, todos conceptos usualmente mencionados al momento de hablar de estos temas, y así como existe esta propuesta, un sinfín de otras que organizan a las personas o sus formas de pensar de distintas maneras con jerarquías más o menos parecidas también existen.

En otra postura encontramos a Robert McKim, académico de la Universidad de Stanford y autor del libro Experiences in Visual Thinking, que por su parte propuso un sistema de tres pasos: ETC — Expresar, testear, ciclar. Finalmente, y entre una serie de posturas y definiciones, d.School de Stanford propone un proceso de seis pasos: entender, observar, punto de vista, idear, prototipo, testear, mientras que IDEO muestra una visión holística donde la innovación, y por lo tanto, el design thinking, se encuentra al centro de la factibilidad, deseabilidad y viabilidad.

En definitiva, no existe una única estructura para el proceso de diseño o el de pensamiento de diseño, pero podemos ver que todas siguen una base más o menos parecida que contempla algún tipo de investigación u observación, seguido de una fase de ideación y/o prototipaje que culmina en el testeo de la solución misma, y que en general se entienden como ciclos que pueden o no repetirse infinitas veces.

Design Thinking, continuado

¿Entonces, que entendemos por design thinking, dado todo lo anterior? Que el design thinking no existe como una metodología clara y precisa en sí, si no como una forma de enfrentar problemas, puesto que en realidad sirve como un concepto paraguas que agrupa una serie de procedimientos similares para llegar a soluciones, siendo todos estos formas legítimas y creativas de soluciones de problemas.

¿Cómo, en Balloon Latam, enfrentamos los problemas de las personas con las que trabajamos? Revisa nuestro blog durante las próximas semanas para enterarte de nuestra metodología ;)